PADRE JESÚS NAZARENO DEL AMOR

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La comunidad franciscana encarga a José Rivera la talla de Jesús del Amor, en sustitución a una talla que fue pasto de las llamas en 1931, del que no se conoce fotografías o grabados. Fechada entre 1940 y 1942, es una imagen de talla completa realizada en madera policromada para vestir y anatomizada en hombros y codos. El pasaje evangélico representado es el momento en que Cristo carga con la cruz, mientras que Simón de Cirene la sostiene desde la parte de atrás. El rostro de Cristo, ladeado hacia la derecha, mira hacia al devoto con cierta tristeza. La boca se entreabre, mostrando los dientes y la lengua. Los ojos muestran cansancio, que se aprecia en los párpados y en la parte inferior, las cejas son arqueadas, por lo que frunce el ceño, pómulos marcados y una nariz recta y larga. La barba, organizado en pequeños bucles, y el pelo se conciben de la misma manera, en grandes mechones ondulados que caen al principio de la espalda y en el hombro derecho. Porta una corona de espinas trenzada, que es añadida.

Tanto las manos como los pues destacan un buen tratamiento anatómico de los huesos y las venas, al igual que el cuerpo y la espalda experimentan esa meticulosidad. Éste último, al estar arqueada, provoca una zancada pronunciada donde la pierna izquierda se flexiona sobre la peana y se adelanta mientras que la derecha hace de apoyo a la vez que avanza. En la peana se encuentra insertada una piedra traída desde Tierra Santa. La policromía destaca por la simplificación de la sangre, localizándose en la cabeza, producto de la corona de espinas, que cae hasta la altura de la nariz, y en todo su cuerpo, así como pequeños hematomas, por ejemplo, en el pómulo izquierdo del rostro. A lo largo del tiempo, la imagen ha experimentado intervenciones menores, hasta que en 2020 se le practicó una restauración en profundidad a cargo de los profesionales Pilar Morillo y Álvaro Domínguez, recuperando la acentuación de la mirada.

SIMÓN DE CIRENE CIRINEO AMOR

La presencia de Simón el Cireneo en el paso de misterio de nuestra hermandad es fundamental para entender la iconografía del mismo. El personaje aparece reflejado en tres de los cuatro evangelios canónicos. Los de Marcos, Mateo y Lucas coinciden en que los soldados hallaron a un hombre, llamado Simón de Cirene y que le obligan a llevar la cruz. San Marcos dice así: Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que llevase la cruz.

La talla de nuestro Cirineo es obra del isleño Alfonso Berraquero de 1979, año en el que se estrena. Las cejas son largas, la nariz es larga y delgada y los ojos. El pelo se oculta por un turbante y la barba es abundante. Destaca el cuerpo con una anatomía muy marcada y detallista. Tanto los brazos como las manos, que sostienen la cruz de nuestro Nazareno, presentan un buen estudio de la musculatura y de las venas. Al arquearse la espalda, provoca que las piernas produzcan un contrapposto pronunciado, haciendo que la izquierda se adelanta y cae todo el peso mientras que la derecha queda flexionada y hace de sostén.

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